Despedida al ex presidente George H.W. Bush

  • Ceremonia en la Catedral Nacional de Washington

 

A su llegada a la Catedral Nacional de Washington, Donald Trump, acompañado de su esposa Melania, fue blanco de las miradas de todos los invitados.

 

Washington dió el último adiós al fallecido ex presidente George H.W. Bush, con un funeral que reunió a líderes mundiales, altos cargos estadounidenses y a un hombre de Maine que solía realizar reparaciones en su vivienda de verano.

La ceremonia de ayer miércoles en la Catedral Nacional de Washington, donde se celebran los funerales de estado, coronó tres días de homenajes por parte de mandatarios y ciudadanos de a pie al presidente republicano que supervisó la transición posterior a la Guerra Fría y lideró una exitosa Guerra del Golfo antes de perder la reelección en un cambio generacional en favor del demócrata Bill Clinton en 1992.

En la lista de invitados se encuentran los reyes de Jordania, príncipes de Reino Unido y Bahréin, la canciller de Alemania y el presidente de Polonia, además de los representantes de más de una docena de países.

El martes, soldados, personas en sillas de ruedas y largas filas de estadounidenses atravesaron la silenciosa Rotonda del Capitolio para ver el féretro y recordar al ex presidente, cuyo legado incluyó una participación en la Segunda Guerra Mundial y una histórica ley que otorgó derechos a los discapacitados.

El ex senador Bob Dole, compañero en la guerra, en la paz y en la lucha política, se levantó de su silla de ruedas para saludar a su viejo amigo y rival, mientras que Sully, el perro de servicio de Bush, también estuvo presente.

Tras el funeral, los restos mortales de Bush regresarán a Houston, donde permanecerán en la iglesia episcopal de St. Martin antes de su entierro este jueves en la parcela familiar en los terrenos de su biblioteca presidencial en la Universidad A&M de Texas en College Station.

Su lugar de descanso final será junto a Barbara Bush, con quien estuvo casado durante 73 años hasta su deceso en abril pasado, y a Robin Bush, la hija de la pareja que falleció por leucemia en 1953 a los tres años.

El actual presidente estadounidense ordenó el cierre temporal del gobierno federal ayer miércoles por luto nacional, en tanto las banderas de los edificios públicos ondearán a media asta durante 30 días.

Ley de hielo de Trump a los Clinton

La presencia de Donald Trump en el funeral del ex presidente incomodó a más de uno.

A su llegada a la Catedral Nacional de Washington, Trump, acompañado de su esposa Melania, fue blanco de las miradas de todos los invitados que ya se encontraban al interior del templo.

Guiados por un militar, la pareja presidencial caminó por el pasillo principal de la catedral capitalina hasta su lugar reservado, en la misma banca donde ya se encontraban sentados los expresidentes Barack Obama, Bill Clinton y Jimmy Carter, junto a sus respectivas esposas.

Los Trump tuvieron que pasar enfrente de sus predecesores para poder tomar asiento, en uno de los extremos.

Al llegar a su lugar, Melania saludó cordialmente de mano al expresidente Obama, a su esposa Michelle y al expresidente Clinton, mientras que a Hillary, debido a la distancia que las separaba, le dedicó una breve reverencia que fue correspondida.

Por su parte, Trump solo saludó de mano a los Obama e ignoró al resto, evidenciando la discordia que guarda con los Clinton desde las elecciones presidenciales de 2016.

A la ceremonia también acudieron diversos líderes mundiales, como la canciller alemana, Angela Merkel, y la élite política estadunidense, como legisladores, gobernadores y demás funcionarios federales y estatales.

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