“El Cascanueces Acrobático” sorprende con virtuosismo

  • La compañía de artes circenses Dalian de China, ofrece cátedra multidisciplinaria en el Centro Cultural Teatro 1, donde permanecerá hasta el domingo 23 de diciembre
  • Magistral espectáculo
Arturo Arellano

 

Un espectáculo lleno saltos, piruetas, patinaje artístico, malabares, cuerda floja, un colorido vestuario y ballet ofrece “El Cascanueces Acrobático” en el Centro Cultural Teatro 1. (Fotos: Arturo Arellano)

 

Poco se puede decir sobre innovación y creatividad en los espectáculos circense actuales y no por falta de profesionalismo, sino porque prácticamente todo está hecho y dicho, y no queda más que superar los actos existentes dentro de esta vertiente escénica. No obstante, “El Cascanueces Acrobático”, en manos de la compañía Dalian de China, ofrece una verdadera cátedra multidisciplinaria, llevando cada acto de circo a un nuevo nivel, todo enmarcado con la música clásica del ballet, autoría de Piotr Ilich Tchaikovsky, con lo que se presentan en el Centro Cultural Teatro 1.

“El Cascanueces Acrobático” se presentará hasta el 23 de diciembre en el Centro Cultural Teatro 1, con la composición musical del ruso Piotr Ilich Tchaikovski, basado en la adaptación de Alejandro Dumas del cuento del mismo nombre, pero con una propuesta distinta a la tradicional.

La función de estreno se realizó con un teatro lleno y dispuesto a asombrarse con cada uno de los actos que componen este espectáculo, en un principio innovador porque fusiona el ballet clásico con las artes circenses, haciendo de este clásico navideño un deleite para todos los espectadores. El showarranca con la presencia de una niña en medio del escenario, quien embriagada por el espíritu navideño decide danzar entre juguetes a la par que un mago se posiciona en el escenario para asombrar a la niña y al público con algunas ilusiones, entre ellas darle vida a los juguetes, aparecer y desparecer objetos entre llamas de fuego, entre otros.

Así, cada personaje fue tomando su lugar en el escenario, en medio de una ambientación navideña y el hermoso árbol de Navidad, que a su vez sirvió para dar soporte a algunos actos, como lo fue el de una mujer acróbata que realizó diversas figuras con su cuerpo, apenas apoyada de la punta del majestuoso árbol. A su vez de puntillas subió sin ayuda de ningún soporte, usando las esferas decorativas como diminutos escalones, dejando a todos sorprendidos. Un séquito de copos de nieve se apoderó del escenario, bailarinas vestidas de blanco, realizando trucos con boomerangsque lanzaban hacia el público y retornaban a sus manos, mientras se deslizaban por el escenario con patines y saltos acrobáticos.

Zanqueros, clowns, bailarinas y la niña dueña de El Cascanuecesllenaron el escenario de color, para tomarse una fotografía, misma que no resulta como esperaban y se da paso a un número con cuatro jóvenes a bordo de monociclos vestidos de caballo, lo cual le da un toque de originalidad a lo que pudo ser un simple acto de monociclo, pero que ellos convirtieron en una cabalgata, cuyos jinetes no sólo guardaban su peso y el equilibrio, sino a bailarinas sobre sus hombros.

Lo siguiente fue un acto de rola bola, en el que un hombre se para sobre un madero, a su vez colocado encima de una pila de cilindro y por si fuera poco, lo hace parado de manos y bailando de un lado a otro. Este no fue el único acto de equilibrio en el show, pues un niño de no más de 15 años sorprende a todos con un número de cuerda floja, en el que además monta un monociclo sin caer del riel, que es sujetado de un lado al otro del escenario.

“El Cascanueces” pasó de ser un ballet clásico a un “show” con artes circenses, pero conservó la musicalización clásica del compositor ruso Tchaikovsky, realizada en 1890.

Así, entre sorpresas y hermosa música, siguieron con todo tipo de actos de circo, sin embargo, el que principalmente cautivó al público fue el de diábolo o yo-yo chino, en el que un grupo de mujeres realiza trucos con el yo-yo a la par que bailan fragmentos icónicos del ballet, de manera perfectamente sincronizada.

Hubo también acrobacia de piso, telas aéreas, contorsión, antipodismo y el gran final con un sorprendente acto de pulsadas a cargo de una pareja de bailarines. Lo interesante es que no fue convencional a lo que este acto generalmente se refiere, sino que como el showlo marca, fusionaron una vez más el ballet con la disciplina del antipodismo, y el hombre sostuvo el peso de la dama en diferentes figuras sobre su cuerpo, para que finalmente la bella bailarina se colocara de pie en la cabeza de su compañero, pero sostenida con apenas una sola punta de su extremidad, dejando a todos boquiabiertos.

El show se continuará presentando en el Centro Cultural Teatro 1 hasta el 23 de diciembre con la participación de artistas como Zhou Yanting, Li Dongzhe, Li Siyu, Li Xiafeng, Liang Xiaoyu y Yu Zhihui, entre otros.

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