Mujeres se convierten en investigadoras o peritos

  • Para buscar a sus desaparecidos
  • Se cansan de esperar ante indiferencia de las autoridades

 

Mujeres mexicanas se conviirtieron en investigadoras e incluso en peritos, con el fin de encontrar a sus seres queridos desaparecidos.

 

La desaparición de sus hijos, esposos, hermanos o sobrinos y la indiferencia o lentitud de las autoridades, obligó a muchas mujeres mexicanas a convertirse en investigadoras, psicólogas, e incluso en peritos, con el único fin de encontrar a sus seres queridos.

A principios de 2017, un grupo armado se llevó a Reyes Yosimar García Cruz, un policía municipal de Culiacán. “Su desaparición fue por su trabajo, desde ese día no supe más de él”, recuerda con coraje su madre, Isabel Cruz Bernal.

“Fuimos al Ministerio Público a poner la denuncia y no pasa nada, sólo te dicen que esperes y te cansas de esperar, es cuando decides hacer algo, si tomas una pala, una varilla y sales a buscar a tu hijo, a tu familiar”.

Al platicar con otras mujeres con familiares desaparecidos, decidieron crear un grupo de búsqueda: Sabuesos Guerreras. “Nos sentamos, platicamos, y decidimos formar el colectivo, porque la mayoría son madres y todas tienen un ser querido desaparecido”.

A la fecha no han recibido ningún tipo de ayuda de las autoridades, “a pesar de que deberían hacerlo, pero si no lo hacemos nosotros, nadie lo va hacer, a ellos no les interesa, van buscan y no los encuentran”, destacó.

En mayo de 2017 iniciaron búsquedas en campo, “tenemos un año y ocho meses hasta el día de hoy, hemos encontrado 22 cuerpos calcinados, carbonizados, nosotros buscamos a nuestros tesoros, no buscamos números, no buscamos destacar, ni tampoco es competencia”.

“Nadie nos paga nada, con nuestros propios recursos, hacemos cooperación, boteo para pagar la gasolina, el agua, la comida, y así la hemos llevado durante este año y ocho meses”, subraya Cruz Bernal.

De los citados cuerpos, “algunos se han encontrado en fosas, otros a ras del suelo, donde los queman y ahí los dejan. Hemos hallado unas ocho fosas, si no es que un poco más”.

Por el hecho de perseguir el sueño de encontrar a su hijo, la ahora activista se ha enfrentado a la delincuencia organizada, y a amenazas de que ya no siga con las búsquedas.

“Me han querido levantar dos veces, sigo viviendo en Sinaloa aún, porque seguiré hasta encontrarlo”.

Hermosillo: restos humanos en una hoguera

En Hermosillo, más mujeres enfrentan esta problemática y se autodenominan Guerreras Buscadoras, cuyos familiares cercanos desaparecieron en diferentes fechas, principalmente en los municipios de Guaymas y Empalme.

Esta agrupación –conformada en enero de 2018 con el apoyo de las Rastreadoras de El Fuerte, Sinaloa- tienen un registro de más de mil personas desaparecidas en la entidad y ellas, con sus propios medios, han encontrado los cuerpos de 59 víctimas de desaparición forzada.

Para iniciar con su primera búsqueda, el 20 de enero del año pasado, acudieron al cerro “El Nacapule”, en las inmediaciones del destino turístico de San Carlos, municipio de Guaymas.

Su primer hallazgo fueron restos humanos en una hoguera, pero en esa zona lograron encontrar diez cadáveres en total y a partir de ahí se percataron que las desapariciones forzadas también son una realidad en Sonora.

El 17 de abril, integrantes de las Guerreras Buscadoras, se reunieron por primera vez con la titular de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJE), Claudia Indira Contreras Córdova, a quien le pidieron que se atienda de manera urgente la desaparición forzada en la entidad.

Además de exigir agilizar la integración de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, que debió estar instalada desde abril de 2018.

El mayor hallazgo realizado hasta ahora por parte de las Guerreras Buscadoras de Sonora, se llevó a cabo el pasado fin de semana, en las inmediaciones del ejido Francisco I. Madero del municipio de Cajeme, unos cinco kilómetros al poniente de Ciudad Obregón.

En tres jornadas de exploración, realizadas el 13 y 14 de abril, localizaron 25 fosas con restos de 38 cuerpos de hombres y mujeres.

La fundadora de la agrupación, María Terea Valadez Kinijara, expuso en entrevista que en la red social de la agrupación en Facebook han recibido cerca de mil reportes de personas desaparecida, 800 son de Guaymas y Empalme, donde se originó la agrupación.

La integrante del grupo, quien busca a su hermano Fernando Valadez Kinijara, que desapareció el 11 agosto de 2015 en Guaymas, señaló que también han recibido reportes de Navojoa, Ciudad Obregón, Caborca, Magdalena y Santa Ana, entre otros lugares.

“Empecé buscando a mi hermano, ahora busco a todos; quiero encontrar a mi hermano como sea, para que mis sobrinas y mi madre tengamos paz y donde ir a llorarle”, externó.

Aseguró que las mujeres, principalmente madres de familia, que se han adherido al grupo, no están en busca de los culpables de la situación que viven, ni porqué, ni para qué lo hicieron, “sino que buscamos a nuestros tesoros perdidos”.

Se prepararon para ser rastreadoras de campo. Sus herramientas de trabajo son varillas, palos, machetes y palas, “al principio solo ibamos a ver el mar o el monte, sin saber por dónde empezar”.

A raíz de las excavaciones, se han realizado hallazgos desde 50 centímetros hasta 1.40 metros de profundidad. Han encontrado osamentas y restos humanos con antigüedades que varían de dos años hasta días.

Valadez Kinijara sostuvo que es necesario que se presente la denuncia por desaparición ante las autoridades correspondientes y soliciten la prueba de ADN, y que les proporcionen esa información que se manejará en forma anónima y confidencial.

Luego de los resultados logrados por las Guerreras Buscadoras de Sonora, en la zona sur de la entidad, en diversas redes sociales se ha anunciado la creación de colectivos similares en los municipios de Hermosillo y Caborca para el rastreo de personas desaparecidas.

Guillermina Girón y Rigel Galindo, mujeres de Hermosillo que buscan a su hijo y primo, respectivamente, viajaron a Cajeme el pasado fin de semana para iniciar su capacitación en las labores de búsqueda de sus familiares.

Su incursión en el ejido Francisco I. Madero, donde en dos días localizaron restos de 38 personas, fue su primer acercamiento con la búsqueda de personas desaparecidas y con ello iniciarán la conformación de una agrupación similar en Hermosillo.

“Yo no voy a parar, vamos a botear en la calle, vamos a hacer actividades, pero necesitamos empezar ya, yo sé que hay muchos esperando que los encontremos”.

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