El “decretazo”

Por la Derecha..!

Luis Ángel García

 

La presidencia imperial, la presidencia omnipresente, avanza en su propósito de gobernar sin contrapesos, sin rendición de cuentas, en la opacidad y con muestras de un régimen dictatorial. El decreto mediante el cual da estatus de obras de interés público y seguridad nacional a todo proyecto de la 4T aleja al gobierno de las prácticas democráticas y reitera una confianza inmerecida a los militares, quienes, apropiados de la administración pública, son exhibidos por prácticas desleales y corruptas.

Desde el inicio de este régimen, el proyecto político del mandatario se centró en hacer del Estado un gobierno obeso, una estructura burocrática que controlara el poder político y económico a costa de sacrificar el desarrollo social. Se eliminaron los fideicomisos y fondos, se dijo que para acabar con la corrupción y para beneficiar de manera directa a la población. Se dejó sin servicios de salud y medicamentos a millones de niños y adultos, se cerraron las guarderías, se dejó de apoyar a la ciencia, a los investigadores, se redujo el financiamiento a las universidades. Todo para lograr una gran bolsa que posibilitara el uso electorero de los programas asistencialistas y costear las obras insignia del gobierno.

Después se fue contra los contrapesos constitucionales, criticó a la Suprema Corte, la descalificó y pretendió utilizarla con fines políticos; convirtió al Congreso en una oficialía de partes y arremetió contra los organismos autónomos, a quienes pretende desaparecer o manipular a su conveniencia.

Pero lo más grave, contrario a su discurso de campaña en que prometió regresar a los militares a sus cuarteles en cuanto llegara a la Presidencia, los utilizó para hacer funciones ajenas a su naturaleza. Se valió de las fuerzas armadas para realizar tareas de seguridad pública, aunque hasta el momento ha fracasado en esa empresa. Por otra parte, los ha convertido en constructores de todo y de nada. Lo mismo construyen centrales aéreas que trenes o refinerías. Son como repartidores de pan Bimbo, distribuyen vacunas o lo que les ordenen; también se han convertido en agentes aduanales, secretarios de seguridad pública estatales, administradores o financieros en organismos del sector salud, diseñadores y controladores del espacio aéreo.

De todas esas funciones, la más importante es la de constructor, por ello se publicó ese decreto para garantizar a los militares las compras directas, las adjudicaciones sin participantes en jugosas licitaciones, los contratos en convocatorias con participantes restringidos, todo en aras de la seguridad nacional.

Los “verdes” contarán con la secrecía de la información, toda quedará resguardada, nadie podrá acceder a expedientes ni conocerá datos sobre las obras, no habrá transparencia y se acabará con la participación de particulares en las obras de gobierno.

El Estado obeso ahora se militariza y abdica el poder de los civiles en aras de una supuesta honradez de los castrenses, quienes según un reportaje de la agencia Latinus, salieron más corruptos que los de antes.

En arca abierta hasta el más justo peca. Esta administración le ha dado todo al Ejército sin ver las consecuencias hacia el futuro. Ya no necesitan de un golpe militar, ya tienen el poder sin desgastarse. Ahora cómo se les regresa a los cuarteles.

Juristas, politólogos, estudiosos del tema y opinadores han criticado las funciones metaconstitucionales del presidente, aunque a él parece no importarle.

El “decretazo” tiene que quedar sin efecto, no tentemos más a los “verdes”.

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