La titular de la CNDH y los casos del pasado

Al tiempo..!

Vladimir Galeana Solórzano*

 

Los casos de locura temporal que se presentan entre la clase política de la mal llamada Cuarta Transformación siguen vigentes y eso es producto de ese bodrio de hombres y mujeres que viven en el pasado porque ahí es donde adquirieron el profundo odio con el que pretenden justificar los yerros del presente, porque hasta ahora lo único que bien han hecho es sembrar la discordia, pretender convertirse en referentes y mal administrar las dependencias que les fueron otorgadas por el bien amado camarada líder que habita Palacio Nacional.

Siempre respeté mucho a doña Rosario Ibarra de Piedra, a quien le realicé varias entrevistas durante mi carrera radiofónica y televisiva, y debo señalar que pese a todo, siempre fue una mujer afable, pero la distinguía una gran convicción por la defensa de los Derechos Humanos, y esa circunstancia la llevó a conformar el Comité ¡Eureka!, organización dedicada a la búsqueda de familiares desaparecidos. Fue senadora, de 2006 a 2012, y se convirtió en una leyenda por esa lucha que encabezó sin desmayo.

Por desgracia, una mujer de su talla no está exenta de la inevitable muerte y el 16 de abril de este año dejó de existir en la ciudad de Monterrey a los 95 años. Su hijo Jesus Piedra Ibarra desapareció hace 47 años y doña Rosario inició una incansable búsqueda, quien en 1975 tenía apenas 21 años de edad. Pero habrá que decir que también su padre, un respetable médico de nombre Jesus Piedra Rosales también sufrió de tortura, como acostumbraban los integrantes de los cuerpos policiales, por presumiblemente ocultar a un guerrillero.

Esos hechos convirtieron a doña Rosario Ibarra de Piedra en activista social y era una mujer de esas que no se arredran, pese a los obstáculos que le imponían los gobiernos porque se convirtió en activista enfrentándose a innumerables obstáculos ayudando en la búsqueda de muchos desaparecidos. Es una de las mujeres más veneradas y respetadas por los mexicanos por ese tesón que siempre la distinguió y esa manera de entregarse a los demás.

Pero nunca, segundas partes fueron buenas, dicen por ahí, y esa circunstancia se reafirma con los dislates que comete a cada rato su hija, quien fue nombrada titular de la Comisión de los Derechos Humanos, donde hasta ahora ha dado muestra de una infinita ignorancia y una brutal forma de mostrar ese rencor contra los políticos del pasado, que le sale de no sé donde porque ella nunca padeció lo que sufrió su madre. Es más, ni siquiera sabe leer de corrido y mucho menos hilar al menos dos frases seguidas.

En su ya conocida forma para decir tonterías, ahora salió con el reclamo de que el Instituto Nacional Electoral no impidió la masacre del siete de julio de 1952, por lo que decidió enviarle a la institución electoral una recomendación para condenar la impunidad con la que se ha conducido. ¿En manos de quién estamos? Por desgracia, en manos de una mujer ignorante, porque no se ha dado cuenta que el Instituto Nacional Electoral nació en 1990 como resultado de diversas reformas constitucionales en materia electoral. En manos de quién está la Comisión de los Derechos Humanos? Por desgracia, en las peores manos, porque su titular ni siquiera sabe leer y ahora acusa a la autoridad electoral de impunidad, quién sabe por qué diablos. Por desgracia, esa es la mal llamada Cuarta Transformación que es un bodrio de ignorantes y resentidos sociales. Pobre país. Al tiempo.

vladimir.galeana@gmail.com

* Lic. en Derecho por la UNAM. Lic. en Periodismo por la Carlos Septién. Conferencista. Experto en Procesos de Comunicación. Ex presidente de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión, Miembro del Consejo Nacional de Honor ANPERT, con 50 años de experiencia en diversos medios de comunicación.

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