El día que El Chapo lloró; revela la DEA video inédito

  • Pasará el resto de su vida en una cárcel de EU
  • El día de su extradición se ve al líder del Cártel de Sinaloa en shock y con lágrimas

 

La Oficina para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) difundió ayer un video sin audio en el que puede verse a Joaquín “El Chapo” Guzmán con los ojos llorosos y limpiándose una lágrima a su llegada a Nueva York, el 19 de enero de 2017.

Las imágenes corresponden a la fecha en que se concretó la extradición de Guzmán Loera a Estados Unidos.

El clip de más de 7 minutos fue tomado desde el momento en que Guzmán Loera se encuentra dentro del avión donde fue trasladado de México a Estados Unidos y poco después, agentes de la DEA le ayudan a bajar las escaleras de la aeronave, pues él va esposado de pies y manos.

A lo largo de todo el video, se ve a un “Chapo” sorprendido, que intenta entender lo que sucede a su alrededor y con la vista perdida. En algún momento, el sinaloense de 61 años se limpia las lágrimas.

Éste es el clip más largo del momento en que la DEA recibe al narcotraficante que las autoridades estadunidenses han difundido hasta el momento.

Jeffrey Lichtman, uno de sus abogados, dice no haber visto antes este material.

Agregó que el video no fue presentado en la Corte y dijo a CNN que podría haber “humanizado” un poco a “El Chapo”.

El martes, el jurado en el juicio contra el narcotraficante lo declaró culpable de todos los cargos, por lo que podría enfrentar cadena perpetua obligatoria.

Guzmán Loera será sentenciado el 25 de junio.

Proceso en Estados Unidos

“El Chapo” Guzmán, hallado culpable el martes pasado en una corte de Estados Unidos de dirigir una organización criminal que traficó drogas al país, posiblemente será enviado a una prisión “supermax” en la que le resultará casi imposible repetir sus anteriores escapes.

Nadie ha escapado desde la Administrative Maximum Facility (ADX) en Florence, Colorado, desde que fue inaugurada en 1994 para recibir a los reos más peligrosos del sistema penitenciario de Estados Unidos.

ADX es el tipo de prisión que fue diseñada para un reo de alto perfil como “El Chapo”, dijo en una entrevista telefónica Larry Levine, un ex preso federal que es director y fundador de Wall Street Prison Consultants.

Guzmán, de 61 años y quien escapó en dos oportunidades desde prisiones de máxima seguridad en México antes de su más reciente captura en 2016, enfrenta una sentencia de prisión perpetua en una audiencia programada para el 25 de junio en Nueva York.

Las autoridades estadounidenses han guardado silencio respecto al lugar donde será encarcelado Guzmán. Pero desde su extradición a Estados Unidos en enero de 2017, muchos han esperado que si era hallado culpable fuera enviado a ADX Florence.

“Para alguien como Guzmán, las posibilidades de escapar desde una instalación como esa son nulas”, dijo L. Thomas Kucharski, profesor en John Jay College de Justicia Criminal en Nueva York.

ADX Florence, ubicada en un complejo de prisiones en una zona remota a unos 185 kilómetros al sur de Denver, es apodada la “Alcatraz de las Rocallosas”, en una referencia a la prisión de la bahía de San Francisco, en la que estuvieron prisioneros Al Capone y otros famosos criminales de la década de 1930.

Entre los detenidos más famosos de ADX Florence están Ramzi Yousef, quien planificó los ataques con bomba de 1993 en el World Trade Center en Nueva York; Dzhokhar Tsarnaev, quien detonó explosivos durante el maratón de Boston; y Ted Kaczynski, conocido como el “Unabomber”, según el sitio en internet de la Agencia Federal de Prisiones de Estados Unidos.

DEA usa a “El Chapo” para reclutar agentes

Luego de que Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, fuera declarado culpable por diez delitos de tráfico de cocaína, heroína, metanfetaminas y mariguana en Estados Unidos, la Administración para el Control de Drogas (DEA), aprovechó la oportunidad para reclutar a nuevos agentes.

La DEA, responsable de la captura de “El Chapo” —quien podría pasar el resto de su vida en prisión—, publicó en Twitter un mensaje que dice “¿quieres ir tras los narcotraficantes más grandes del mundo -mafiosos como “El Chapo”? ¿Quieres hacer una diferencia como Agente Especial de la #DEA? Descubre si tienes lo necesario” seguida de un link para una vacante en la agencia.

“Dentro de la página oficial de la DEA, hay un mensaje que dice ¿estás listo para una misión como ninguna otra? Haz la diferencia en una época en la que los estadunidenses te necesitan más. ¡Rétate a ti mismo!”, seguida por una sección para aplicar para el puesto de “Agente Especial (Investigador Criminal”.

Sin embargo, pese al mensaje estilo infomercial por parte de la agencia, los usuarios de Twitter no suenan muy emocionados para aplicar a la vacante.

“Desde que lo atraparon, las muertes y el narcotráfico han aumentado… bien por ustedes”

“¿Quieres atrapar a “El Chapo” para hacernos ver bien aunque seamos muy corruptos?”

 

La última jugada de Guzmán Loera

Joaquín Guzmán Loera, no sólo es el tránsfuga más célebre de la justicia. También hizo carrera como diseñador de túneles, se salvó de ser asesinado gracias a la ayuda involuntaria de un jerarca religioso, adquirió prestigio de omnipresente y se volvió amigo de estrellas de Hollywood para finalmente realizar en Nueva York, la que parece fue su última jugada antes de pasar al retiro en alguna cárcel estadunidense de máxima seguridad: lograr que el juicio en su contra ayude a los hijos de su socio Ismael Zambada.

Contra toda probabilidad, poco más de 60 años después de haber nacido en un pueblo perdido llamado La Tuna, Guzmán Loera se convirtió en una celebridad durante la vida cotidiana del actual invierno de Brooklyn, donde fue enjuiciado y encontrado culpable de una decena de delitos relacionados con el uso de armas de fuego, el lavado de dinero y el narcotráfico.

De hecho, buena parte de la vida de este hombre que no terminó de estudiar la primaria ha girado en torno a lo improbable. Para empezar, el considerado máximo capo del narcotráfico en el mundo es conocido como “El Chapo”, un apodo que es sinónimo de pequeño.

Todo empezó en su juventud, cuando fue enviado a traficar drogas a Mexicali. En aquellos años, en los que Ronald Reagan lanzaba su cruzada contra las drogas, “El Chapo” retomó una vieja estrategia de los contrabandistas chinos de principios del siglo pasado, que usaban un largo y extendido sistema de pasadizos subterráneos de la ciudad fronteriza para mover opio y alcohol entre México y Estados Unidos, el cual es conocido como La Chinesca. Esta idea de usar túneles volvió con el paso del tiempo a Guzmán Loera en un innovador del negocio al que se dedicó desde niño.

Pero su lanzamiento a la fama nacional ocurrió en 1993, cuando sus, los hermanos Arellano Félix, en el afán de asesinarlo, mataron por equivocación al cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.

Meses después de aquel extraño accidente, Guzmán Loera, aunque fue detenido en Guatemala, acabó siendo presentado en México sin que mediara proceso formal alguno entre un país y otro. Tal acto de traslación fue resultado de un viejo truco mexicano (y al parecer guatemalteco): la corrupción.

En 2000, cuando México seguía celebrando la llegada de la alternancia con el triunfo de un partido distinto al PRI en las elecciones presidenciales, “El Chapo “arruinó los festejos al convertirse en noticia de ocho columnas tras escapar del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco. A partir de ese momento su leyenda se forjó con mayor vértigo: lo mismo personas de Oaxaca o de Ciudad Juárez decían que acababan de verlo comiendo en tal o cual restaurante, o bien, que había ido a un baile de música norteña en Tijuana o que estaba departiendo con mujeres en un bar de Cancún.

Cada día que pasaba sin ser recapturado se reforzaba alrededor de su figura un halo de omnipresencia que lo convirtió en un personaje aspiracional.

Sin embargo, el personaje también iba dejando a su paso una estela de sangre y destrucción, alentada por políticas populistas en materia penal, como la que lanzó el ex presidente Felipe Calderón bajo el nombre de guerra del narco, con el fin de conseguir gobernabilidad.

Dicha estela de dolor abarcó también a la familia de “El Chapo”, luego de que su hermano Arturo fuera asesinado en el penal de Almoloya y su hijo Édgar en Culiacán.

Pasaron varios años para que Guzmán Loera fuera recapturado por fin. Incluso, el PRI ya había regresado a la Presidencia. Su detención no estuvo exenta de esos detalles que parecen inverosímiles pero no lo son, como el de que horas antes había logrado escabullirse de las autoridades a través de un túnel oculto en el baño de su casa de Culiacán, el cual conectaba su residencia con el sistema de alcantarillado, o que para entrar al hotel de Mazatlán donde finalmente fue aprehendido.

Tras esta detención, parecía que al fin concluía la historia de un fugitivo que había marcado el primer cuarto de siglo de México.

Pero al año siguiente, “El Chapo” daría un nuevo giro de tuerca al fugarse ahora del penal de máxima seguridad de Almoloya mediante un túnel construido justo debajo de su celda, donde lo esperaba una motocicleta enrielada para poder recorrer de forma rápida el kilómetro y medio de distancia subterránea que lo separaba de su libertad.

Luego de esto parecía que “El Chapo” había llegado a su límite de producción de situaciones inverosímiles, cuando aparecieron Sean Penn y Kate del Castillo.

No pasó mucho tiempo para que Guzmán Loera fuera detenido después de nueva cuenta y, contra todo pronóstico, acabara siendo extraditado a Estados Unidos justo un día antes de que Donald Trump asumiera la presidencia.

Ya en Nueva York, “El Chapo” siguió alimentando su mito, ahora concretando un pacto hecho con su socio “El Mayo”, para permitir que la colaboración de la familia Zambada con las autoridades estadunidenses en el juicio contra él, ayude a que Serafín y Vicente, los hijos de Zambada, aminoren los problemas que enfrentan con la justicia.

 

Joaquín Guzmán no quiso ser soplón;
es inocente y apelaremos: abogado

Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera fue a juicio en EU, porque no quiso volverse un soplón ni declarar en contra de nadie, aseguró Eduardo Balarezo, abogado del capo mexicano.

“La razón porque él fue a juicio fue porque él no quiso volverse un soplón, como dicen ustedes, él fue hombre, fue fuerte y decidió enfrentar lo que venía, él no quiso ser testigo ni declarar en contra de nadie”, dijo Balarezo.

Pese a que la corte de Nueva York declaró culpable a “El Chapo” por tráfico de drogas, conspiración para introducir drogas a Estados Unidos, uso de armas y lavado de dinero, Balarezo reiteró que su cliente es inocente y que apelarán la decisión del jurado.

“Todo acusado en Estados Unidos se presume ser inocente, Joaquín no ha confesado, no ha dicho, no ha compartido ninguna información con las autoridades, la posición nuestra es que Joaquín es inocente de los cargos y por eso vamos a apelar la decisión del jurado”.

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