Interoceánico, el detonador

Los Pozos de Carlos Pozos

Carlos Pozos
[ Lord Molécula ]

 

En el año de 1814, el gobierno español autorizó la construcción de un canal a través del Istmo de Tehuantepec. En 1821, México se independiza de España y los planes del canal se descartan. De acuerdo con mi amigo el ingeniero Marcos Theurel Cotero, autor del libro El Corredor Interoceánico hoy, en 1842, José de Garay obtuvo una concesión en la ruta del Istmo de Tehuantepec. Y después de varios intentos fallidos de obtener fondos, en 1857 el gobierno de EUA intenta comprar el Istmo de Tehuantepec por la cantidad de 15 millones de dólares, con la finalidad de operar un tren de carga transoceánico.

Pasan los años, hay cambio de siglo y una globalización del mundo; y ello da pie a una redistribución de los mercados. Y para México el sureste —en los gobiernos neoliberales menospreciado y desatendido— ahora muestra su privilegiada ubicación geográfica, que le permitirá integrarse comercialmente con el resto del mundo marítimo comercial, ruta por donde se comercializa el 80 por ciento de los bienes del planeta.

Por cierto, ruta por donde sólo existen dos cruces, que son Suez y Panamá; y sobre todo, los costos de transporte más económicos del mundo, serán por el proyecto hecho realidad del Corredor Interoceánico del presidente López Obrador.

El próximo viernes 15 de diciembre, el Presidente de todos los mexicanos, Andrés Manuel López Obrador —quien ha dicho que para desarrollar el istmo tenemos lo principal, que es la voluntad política, y por ello vamos a conectar el Golfo de México con el Océano Pacífico—, inaugurará el Tren Interoceánico, parte de este mega proyecto comercial para México, que lo pondrá al paso de los años como una de las primeras potencias mundiales.

De acuerdo al Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, su objetivo es impulsar el crecimiento de la economía regional con pleno respeto a la historia, la cultura y las tradiciones del istmo oaxaqueño y veracruzano. Su eje será el Corredor Multimodal Interoceánico, que aprovechará la posición del istmo para competir en los mercados mundiales de movilización de mercancías, a través del uso combinado de diversos medios de transporte. En este marco se modernizará el ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, los puertos de Coatzacoalcos, Veracruz y Salina Cruz, Oaxaca, para que puedan ofrecer servicios de carga, transporte, almacenaje, embalaje y servicios logísticos diversos; se fortalecerá la infraestructura carretera y de caminos rurales y la red aeroportuaria y se construirá, asimismo, un gasoducto para abastecer a empresas y consumidores domésticos.

El PND señala que, a lo largo del recorrido entre ambos océanos, se crearán zonas libres para atraer inversiones del sector privado, las cuales se dotarán de infraestructura y se garantizará el abasto de energía, agua, conectividad digital y otros insumos básicos para cubrir las necesidades de las empresas y de la población trabajadora. En los 76 municipios oaxaqueños y veracruzanos involucrados en este programa se disminuirán el IVA y el ISR y se ofrecerá combustible a precios reducidos.

Se construirá infraestructura urbana y se proveerá de servicios educativos y formación de capital humano, vivienda, movilidad e infraestructura para la investigación y el desarrollo tecnológico.

En entrevista con ingeniero Marcos Theurel Cotero, autor del citado libro El Corredor Interoceánico hoy, me proporcionó otros datos muy interesantes como: que en los últimos 200 años, desde la promulgación de 1984 a la fecha, México se ha dividido, separado, anexado, reconformado y redefinido 28 veces. En promedio, una vez cada 7 años. A pesar de que en los últimos 40 años no se han creado estados nuevos, ni se ha modificado el territorio nacional, sí prevalece un localismo y regionalismo muy marcado, una efervescencia y una polarización en la política interna y una falta de sentido nacional en los proyectos integradores que permitan la unificación de las economías regionales en beneficio del país, por lo que se prevé que el interoceánico logrará el milagro mexicano.

Otro factor importante será el llamado nearshoring, que brinda a México la oportunidad de reducir los costos para las empresas de deslocalización en casi todos los sentidos. Y las ventajas son costos laborales, cadena de suministro más corta, facilidad del control de calidad, seguridad para la propiedad intelectual, aranceles más bajos y mayor productividad. En este punto la mano de obra mexicana no sólo está superando la producción de la calidad de mano de obra china, sino también la tasa de productividad.

Amigas y amigos, seguro estoy de que el Proyecto Interoceánico puede convertir a nuestra nación en la nueva fábrica del continente americano, y el istmo será el lugar donde Estados Unidos podría equilibrar su balanza comercial. Porque se tendrá acceso vía marítima al 80 por ciento del mercado global, y se tendrá un ahorro de 4,000 km por viaje y mayores utilidades para las empresas navieras, entre un 8% a un 15% anual. En una especie de resumen, el Corredor Interoceánico es el único proyecto nacional que permitirá integrar económica y socialmente al sureste mexicano, siempre marginado…Y hasta aquí con Los Pozos de Carlos Pozos. Si desean que le haga su pregunta al Presidente de México en la conferencia de prensa “mañanera”, por favor háganmela llegar al correo: lordmolecularedaccion@gmail.com, vía Twitter (X) a: @lordmoleculaoficial, o bien, visiten nuestro portal https://www.lordmoleculaoficial.com, así como también pueden ver mi Canal Lord Molécula Oficial.

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