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Devora contaminación a la laguna Nichupté

  • De acuerdo a Ecología Municipal, son 32 conductos de descargas, entre clandestinas y pluviales; la zona más afectada se ubica en Punta Cancún
Alejandro Garduño

El sistema lagunar Nichupté tiene hoy una dimensión de 6 mil 700 hectáreas, se localiza en la costa nores te de la entidad y está formado por la laguna y cuatro lagunas periféricas, denominadas Bojórquez, Del Amor, Caleta Nizuc y Río Inglés. (Fotos: Santiago Rodas)

Cancún.- La laguna Nichupté, ubicada en el corazón de la zona turística de Cancún se encuentra contaminada con sustancias nocivas de las cuales se ignora su procedencia, en las orillas de la misma, la vegetación es cada vez menor y ahí mismo se pueden observar varias especies acuáticas sin vida de ese hábitat, presumiblemente por la contaminación que existe en ese sistema lagunar.

El sistema lagunar Nichupté tiene una dimensión de 6 mil 700 hectáreas, se localiza en la costa noreste de la entidad y está formado por la laguna y cuatro lagunas periféricas, denominadas Bojórquez, Del Amor, Caleta Nizuc  y Río Inglés.

Lamentablemente, ahora la han convertido en un foco de contaminación y las autoridades del Parque Marino de Cancún ya investigan la procedencia de dichas sustancias y se espera tener resultados en breve, señaló Jaime González Cano, director de dicha dependencia.

La principal fuente de contaminación se sospecha sea la fuga de aguas residuales en ciertas aéreas de la laguna Nichupté, principalmente en las partes donde navegan decenas de embarcaciones de tipo turístico y particulares.

Asimismo, se sospecha que dicha contaminación sea producida por las descargas clandestinas de aguas negras de los diferentes complejos turísticos que circundan la laguna, o bien que se deba al mal funcionamiento de las plantas de tratamiento de aguas residuales de la zona hotelera.

Incluso, se están revisando las embarcaciones de las marinas y de los particulares para observar a estas naves y se pueda asegurar que son parte de las causas de la contaminación por problemas de fuga de combustible; las labores las realizan personal del parque marino en coordinación con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Secretaría de Marina.

INTENTOS POR LIMPIARLA

Los intentos por ayudar a la laguna a recuperarse son contados; algunos pasaron prácticamente inadvertidos, otros gozaron de amplia difusión, pero en general, ninguno resolvió su deterioro. El saneamiento descansa principalmente en un sueño irrealizable, drenaje al 100% en el municipio, lo que implica una población consolidada, sin el fantasma de la migración, una cultura ambiental y otras opciones que están por ponerse en marcha.

Por su parte, la Dirección de Ecología ha aplicado en cinco ocasiones jornadas de limpieza en la laguna, donde participan muchos niños y adultos además de personal de dicha dependencia, se ha limpiado superficialmente de basura y cacharros, pero el esfuerzo ha resultado insuficiente para sanar ese cuerpo de agua.

Para este 2011, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales -Semarnat-, asignó 20 millones de pesos para la limpieza de algunas aéreas del sistema lagunar Nichupté, debido al incremento de contaminación palpable de los últimos cinco años y hasta ahora no se ha visto reflejado ese recurso.

ANTECEDENTES DE LA CONTAMINACIÓN

En la década de los setenta, Cancún estaba fuera del pensamiento de los desarrolladores turísticos, y no se imaginaron que se convertiría en el destino vacacional más importante del país; la laguna Nichupté era visitada por muy  pocos habitantes o turistas que se aventuraban a navegar en sus aguas cristalinas a bordo de pequeñas lanchas.

En los años ochenta la alerta roja se encendió, ya que la laguna despedía malos olores, producidos por las descargas de aguas residuales, filtraciones de lixiviados provenientes del antiguo basurero al aire libre, (clausurado en 1994); además de la materia orgánica de las pipas de aguas negras y de la carencia de alcantarillado en la ciudad.

La explicación es muy simple al descomponerse la materia orgánica se generaron las condiciones para la aparición de macroalgas, pasto marino y medusas, que enturbian el agua, las cuales al morir, se descomponen y generan gases como el ácido sulfhídrico y el nitrógeno amoniacal (olor a huevo podrido).

En la década de los noventa, la ex secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (Sedue) preparó el ordenamiento, pero el exceso burocrático hizo que se demorará más de tres años, y paradójicamente, las autoridades federales autorizaron la operación de 29 marinas turísticas en la laguna Nichupté.

Estas acciones incrementaron la contaminación del sistema la cual se incrementó, debido al trajinar de los vehículos náuticos cuyos motores a diesel o gasolina generan contaminantes de difícil degradación.

Cuatro décadas después, los inversionistas y los turistas junto con los moradores eliminaron uno de los canales de comunicación con el mar, le han ganado miles de metros cuadrados de terreno a la laguna a través de rellenos, y en la época de los años noventa se toleraron impunemente las descargas clandestinas de aguas residuales.

El colmo del perjuicio y destrucción de dicho sistema lagunar llegó al límite al permitirse que dicha laguna se utilizara como basurero a cielo abierto, y el costo de dicha destrucción ha sido muy alto en la actualidad, de acuerdo con los expertos, la laguna permanecerá “enferma” durante varios años.

Desde hace décadas la laguna ha sido dragada y rellenada para crear la zona residencial Pok Ta Pok, zona exclusiva donde las inundaciones son comunes en cada temporada de lluvias, debido a que era laguna antes de ser zona habitacional y los residentes de esa zona lo han reconocido

Otras áreas rellenadas son los terrenos ganados a la laguna donde existen inmuebles abandonados como el caso del desaparecido México Mágico, la zona residencial Isla Dorada y la Plaza Comercial La Isla, las cuales están prácticamente dentro del sistema lagunar.

Las autoridades federales dieron el visto bueno para la construcción de esas plazas comerciales, restaurantes, hoteles, marinas, centros comerciales y centros de diversión a la orilla de la enferma laguna Nichupté.

A pesar de que los hoteleros y prestadores de servicios reconocen la pérdida de la belleza natural y atractivo para los millones de turistas que llegaban a Cancún, las descargas clandestinas continúan.

RECONOCE MUNICIPIO DESCARGAS CLANDESTINAS

De acuerdo con un reporte de la Dirección de Ecología Municipal, llegaron a ser 32 conductos de descargas, entre clandestinas y pluviales, la zona más afectada se ubica en Punta Cancún.

En el tramo que abarca del hotel Presidente Intercontinental al mercado Coral Negro hay 35 desagües a la laguna, frente a ese centro de hospedaje se ubican cuatro, más adelante, frente al hotel Kin-Há, hay seis descargas. Otras dos se ubican frente al hotel Oasis Calinda; frente a Plaza Caracol hay siete, y tres entre la Plaza El Parián y el mercado Coral Negro, más algunas que están selladas.

Desgraciadamente, para determinar qué tanto avanza la contaminación en el sistema lagunar Nichupté, no hay parámetros, porque no existe un sistema para monitorear la calidad del agua ni de la distribución de la fauna que la habita.

Finalmente la ausencia y nula actuación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente Profepa, a la cual le corresponde la vigilancia y en su caso la imposición de sanciones ante incumplimientos ambientales, señala que no actúa pretextando que carece de personal.

INTERVIENE EL CONGRESO DE LA UNIÓN

Hace menos de un mes el Congreso de la Unión pidió clausurar megaproyecto inmobiliario en la laguna Nichupté, a cargo de la empresa denominada Administración BVG, el cual comprende la construcción de 95 town houses, residencias, villas mediterráneas con 189 departamentos en 21 edificios de cinco niveles cada uno. También contempla albercas, asoleaderos, áreas recreativas y palapas de servicios, además de 1,184 departamentos en 16 edificios de 20 niveles cada uno y áreas comunes del conjunto.

Los legisladores consideraron que se trata de un “conflicto ecológico” y que en el pueden estar involucrados bienes de naturaleza pública que benefician a la comunidad, por lo que pidieron a la Semarnat y a la Procuraduría General de la República (PGR) inicien indagatorias para determinar la probable existencia de delitos ecológicos.

El Congreso solicitó a la Profepa negar el permiso e iniciar procedimientos jurídicos en contra de la empresa, a pesar de la autorización de impacto ambiental que dio la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para la construcción de un gran desarrollo inmobiliario con centenas de departamentos en el lecho de la laguna de Nichupté, en Cancún, donde se encuentran remanentes de manglar original y especies de fauna bajo algún tipo de protección ambiental.

La Comisión Permanente aprobó un punto de acuerdo en el que exhorta a la Semarnat, a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y a la Comisión Nacional Agua investiguen el proyecto inmobiliario Desarrollo Residencial Lote 56, en Cancún.

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El sistema lagunar Nichupté tiene hoy una dimensión de 6 mil 700 hectáreas, se localiza en la costa nores­te de la entidad y está formado por la laguna y cuatro lagunas periféricas, denominadas Bojórquez, Del Amor, Caleta Nizuc  y Río Inglés. (Fotos: Santiago Rodas)

 

 

 


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